Investigación Acción-Participativa previene violencia de género en escuelas rurales centroamericanas

Posted: 23 Enero 2024
Por Gabriela Arrunátegui y Nelsy Lizarazo, CLADE
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Créditos: CLADE

Lecciones aprendidas

Luego de tres años de trabajo en comunidades educativas rurales de Haití, Honduras y Nicaragua, el proyecto "Estrategias para prevenir la violencia sexual y de género y fomentar la equidad en las escuelas rurales" concluye con valiosas lecciones sobre la promoción de la igualdad de género y la erradicación de la violencia basada en el género (VBG).

La Investigación Acción Participativa (IAP) con enfoque de género ha sido fundamental en este proceso. Ha fortalecido la capacidad local para identificar, prevenir y abordar diversas formas de VBG, adaptando herramientas existentes y facilitando su integración en políticas locales, nacionales y regionales.

Este recorrido ha revelado la capacidad transformadora de la IAP con enfoque de género en las comunidades educativas rurales. Ha estimulado la acción ciudadana y ha influido en la configuración de políticas públicas iniciales para prevenir la VBG. El poder de esta metodología radica en su capacidad para catalizar cambios culturales profundos y sostenibles.

¿Cómo fue posible? A continuación, mostramos los caminos que permitieron alcanzar nuestro objetivo y sus resultados.

Construyendo juntos: comunidad de aprendizaje en entornos educativos rurales

Para asegurar el éxito de cualquier iniciativa, la colaboración con diversos actores y grupos es fundamental. Sin embargo, para la IAP, resulta aún más crucial la formación de una comunidad de aprendizaje sólida. Esta comunidad se define por su compromiso con la igualdad, la inclusión, el diálogo horizontal y la co-construcción de conocimientos, estrategias y decisiones, destinados a transformar las condiciones adversas que provocan discriminación y violencia de género en entornos educativos rurales.

En este contexto, la CLADE consolidó la formación de una comunidad de aprendizaje que integraba los equipos nacionales de Haití, Honduras y Nicaragua, junto con las comunidades educativas rurales seleccionadas. Su principal propósito fue abordar y transformar las situaciones adversas que propiciaban la discriminación y la VBG en los entornos escolares rurales. Así, los equipos nacionales en Haití, Honduras y Nicaragua, se sumergieron en el proceso investigativo en colaboración con directores, docentes, padres, madres y otros cuidadores, incluyendo a las abuelas. Esta colaboración activa trascendió el rol pasivo de receptores de información para convertirlos en participantes activos. A través de talleres presenciales con herramientas participativas, se exploraron las perspectivas de estos actores locales respecto a la VBG, centrándonos en comprender las causas que perpetúan esta violencia tanto en las escuelas como en la comunidad.

El rol de la comunidad de aprendizaje no terminó con la recolección de información, sino que fue parte del proceso de identificación de sus propios hallazgos. A través de debates inclusivos y análisis conjunto, realizamos una evaluación crítica de estos primeros resultados. Esta aproximación nos permitió detectar las cinco principales manifestaciones de la VBG que más se repetían en las comunidades educativas rurales, y por tanto priorizar su tratamiento: la violencia sexual, el acoso escolar, la imposición de castigos, la perpetuación de estereotipos de género y los casos de embarazo adolescente. 

El mérito de las comunidades de aprendizaje radica en su capacidad para mantener el proyecto en curso, inclusive ante situaciones adversas como la pandemia y los desafíos políticos presentes en Haití y Nicaragua. Esta colaboración reforzó nuestra sólida determinación de promover una educación exenta de violencia, manteniendo activo nuestro compromiso y esperanza por este propósito en las escuelas rurales de Centroamérica.

Participación activa: voces adolescentes en la transformación educativa

En la fase de investigación centrada en adolescentes, estos se convirtieron en protagonistas centrales del proceso, aportando sus perspectivas y experiencias personales, educativas y comunitarias para construir conocimientos significativos. Los equipos nacionales junto a líderes comunitarios decidieron diseñar y aplicar una encuesta de percepción autoadministrada a adolescentes sobre cinco ejes temáticos: roles y estereotipos de género, violencia sexual, embarazo adolescente, prácticas nocivas y bullying.

Grupos de adolescentes en cada país revisaron, validaron la encuesta y participaron activamente en su implementación junto con las comunidades educativas rurales. Se aplicaron 517 encuestas en total en Haití, Honduras y Nicaragua.

Las líderes comunitarias de Nicaragua desempeñaron un rol fundamental como investigadoras al aplicar las encuestas, respaldadas por el apoyo y capacitación del equipo regional de CLADE en conjunto con Alternatives, a través de sesiones presenciales y virtuales. Lo mismo ocurrió en Honduras y Haití. Las comunidades se movilizaron en apoyo a la ejecución de estas encuestas, brindando a los estudiantes la oportunidad de reflexionar sobre aspectos que anteriormente no habían sido abordados en ningún espacio escolar o comunitario. Esta experiencia no sólo proporcionó un espacio para expresar sus preocupaciones, sino que también les permitió aprender términos específicos, como el bullying, y responder anónimamente sobre las múltiples violencias de género que experimentan en las escuelas.

La etapa posterior a la recopilación de datos se centró en interpretar los resultados desde una perspectiva de género, identificando acciones concretas a seguir para abordar las problemáticas encontradas, como la construcción de mesas de diálogo con autoridades locales y nacionales de los tres países; elaboración de campañas de concientización sobre la prevención de la VBG en Honduras; la creación de juegos en línea para abordar los temas de embarazo adolescentes y bullying en Nicaragua, etc. Esta lectura crítica y reflexiva de los resultados representa un paso significativo hacia la implementación de acciones efectivas y la creación de entornos educativos más seguros y equitativos para los adolescentes en las escuelas rurales de Centroamérica.

Socialización de los resultados

La difusión de los resultados de nuestra investigación fue mucho más que una exposición de datos. Fue un momento de reflexión y concientización, donde pusimos nombre a las situaciones que viven las y los adolescentes en las comunidades educativas. En cada país, comenzamos un proceso de compartir estos hallazgos y de iniciar conversaciones clave.

En Haití, nos reunimos con autoridades educativas relevantes, incluyendo al Ministro de Educación, para detallar los hallazgos sobre la violencia de género que enfrentan los estudiantes en las escuelas rurales. El objetivo principal fue establecer alianzas estratégicas y colaborativas para diseñar soluciones basadas en la evidencia que recopilamos. En Honduras, organizamos dos eventos significativos. El Foro Dakar llevó a cabo una presentación de resultados enfocada en involucrar a los adolescentes encuestados y a los jóvenes del Foro. También realizamos una mesa de diálogo virtual con la participación de alcaldes de comunidades seleccionadas. Estos eventos brindaron espacios de reflexión sobre la magnitud de la violencia en entornos educativos rurales. Las lideresas comunitarias en Nicaragua desempeñaron un papel vital al llevar a cabo un proceso de devolución con los jóvenes participantes. A través de esta interacción, los jóvenes pudieron identificar y reconocer las diversas formas de violencia de género entre ellos, lo que los motivó a emprender iniciativas para generar conciencia a través de la creación de videos para prevenir la violencia.

A nivel subregional, nos reunimos con actores clave de varios países en el encuentro #Porunavidadigna en Honduras. Participaron instituciones educativas, parlamentarias, de cooperación internacional y universidades, uniendo esfuerzos para promover el derecho humano a una educación libre de violencias.

Este cierre de proyecto es un nuevo comienzo. El diálogo y la escucha atenta han sido fundamentales. Ampliamos nuestra comunidad de aprendizaje, identificando acciones concretas en escuelas, comunidades e instituciones gubernamentales. Todos estos esfuerzos se han orientado hacia un objetivo común: promover el derecho humano a una educación libre de violencias para niñas, niños y adolescentes. Juntos, estamos transformando la realidad educativa y trabajando hacia un futuro más inclusivo y seguro para todas y todos.

Logros del proyecto

Nuestro proceso ha enfrentado desafíos significativos en la transformación cultural, pero los resultados obtenidos son evidencia del impacto de este enfoque de investigación acción participativa en las percepciones de las y los adolescentes, así como en toda la comunidad educativa, respecto a la prevención de la VBG. Ahora, son capaces de identificar situaciones de violencia que antes permanecían normalizadas, lo que representa un paso fundamental hacia la concientización y el abordaje de estas problemáticas.

El cambio en las políticas ha requerido tiempo y persistencia. Sin embargo, hemos logrado avances importantes. En Ojojona (Honduras), el gobierno municipal ha invertido en la mejora de infraestructuras seguras para los baños, identificados previamente como espacios de violencia física entre estudiantes. En Nicaragua, a pesar del complejo contexto político, las líderes comunitarias han gestionado campañas de prevención del embarazo adolescente en los puestos médicos de las comunidades educativas seleccionadas, además de iniciar un proceso de articulación con otras instituciones de la sociedad civil.

Asimismo, en Haití y Honduras, el equipo de investigación ha establecido una colaboración con el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional de Educación, respectivamente. En ambos países el equipo de investigación está participando activamente en la consulta sobre el currículo nacional, con el objetivo de incorporar la prevención de la VBG en las escuelas, especialmente en las rurales. Estos avances muestran un firme compromiso institucional de las autoridades educativas para abordar esta problemática desde una perspectiva educativa y de políticas públicas.

En el cierre de este proyecto, recordemos que los pasos dados para enfrentar la violencia de género en entornos educativos rurales son solo el comienzo de un camino más amplio hacia la igualdad y el respeto. Se ha reforzado el valor de la investigación pues aporta nueva evidencia clave para abordar la VBG. Cada logro obtenido nos impulsa a seguir trabajando incansablemente, a mantener la esperanza y a cultivar la convicción de que, juntos, podemos generar un cambio duradero y significativo. Sigamos construyendo un futuro donde todas las niñas, niños y adolescentes tengan el derecho inalienable a una educación libre de violencias, donde el respeto y la equidad sean los cimientos de nuestras comunidades.

Para mayor información de los hallazgos ver el siguiente link: En América Latina, la sociedad civil utiliza la investigación para cambiar las normas culturales sobre la violencia de género | GPEKIX