¿Quién enseña al profesorado? Lecciones sobre el apoyo al profesorado de África, Asia y América Latina
Los niños de la escuela primaria y la comunidad celebran en Bengo.
En esta entrada de blog, Joy Nafungo, especialista principal de programas en el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC), analiza las diferentes formas en que aprenden el profesorado en el ámbito de la educación infantil.
Basándose en las lecciones compartidas en un reciente diálogo para el aprendizaje entre pares organizado por el Intercambio de Conocimiento e Innovación de la Alianza Mundial para la Educación (GPE KIX), reflexiona sobre experiencias de varios proyectos de GPE KIX en África, Asia y América Latina.
A principios de este año, visité un aula de educación infantil en Kigali (Ruanda) que cuenta con el apoyo de GPE KIX como parte del proyecto Escalamiento de la educación infantil inclusiva y la preparación escolar mediante entornos ricos en lenguaje de señas para estudiantes sordos. Observé desde el fondo del aula mientras una maestra sorda y una maestra oyente guiaban a una clase de niños y niñas sordos. Los niños y las niñas participaron con entusiasmo durante toda la lección a través de la lengua de señas, historias y actividades en el aula. Para ellos y ellas, así era simplemente cómo se aprendía.
Sin embargo, lo que me llamó la atención no fue únicamente el aprendizaje de niños y niñas. Me encontré observando al profesorado también. Colaboraron de manera natural, aprovechando la experiencia del otro a lo largo de la lección. Incluso aprendí algunas señas.
Más adelante, me di cuenta de que no solo había estado observando un aula inclusiva. Había estado observando cómo los docentes y las docentes aprendían unos de otros.
Esta experiencia me hizo recordar un intercambio de cohortes (un diálogo de aprendizaje entre pares y entre proyectos organizado por GPE KIX) que había tenido lugar unas semanas antes. El intercambio exploró modelos de apoyo docente en el aprendizaje temprano. Tres proyectos de África, Asia y América Latina compartieron las lecciones aprendidas; aunque procedían de contextos diversos, todas sus experiencias apuntaban a una misma pregunta:
¿Quién enseña al profesorado?
Las respuestas mostraron que, en ocasiones, es otro u otra docente. A veces es un padre o una madre. A veces es la comunidad. Y, en ocasiones, son los propios niños y niñas.
Las historias compartidas en el intercambio de cohortes de GPE KIX también pusieron en tela de juicio uno de los argumentos más habituales en materia de apoyo al profesorado: «El profesorado necesita más formación». Si bien la formación sigue siendo esencial, los proyectos de GPE KIX están demostrando que los modelos de apoyo al profesorado más eficaces y sostenibles son aquellos que van más allá de dotar a los docentes y a las docentes de nuevos conocimientos. Ofrecen al profesorado la oportunidad de compartir y crear conjuntamente conocimientos, tanto existentes como nuevos, y experiencias con sus compañeros y compañeras, familias y comunidades.
Lección n.º 1: cuando el profesorado se convierte en formador de sus pares
Mi visita a un aula en Kigali contribuye a poner de relieve varias de las lecciones intercambiadas durante el encuentro de la cohorte de GPE KIX. Lanzado para fortalecer la capacidad de los docentes para enseñar a niños y niñas sordos y oyentes, el proyecto Escalamiento de la atención y educación de la primera infancia inclusiva y la preparación escolar mediante entornos ricos en lenguaje de señas para estudiantes sordos demuestra que el aprendizaje entre docentes ocurre diariamente dentro del aula. No solo el profesorado oyente está apoyando entornos de aprendizaje inclusivos, sino que también está aprendiendo lengua de señas de sus colegas sordos y sordas.
El proyecto también demuestra que la presencia de profesorado sordo contribuye a resultados que trascienden el aula. Las niñas y los niños sordos han aumentado su confianza, participan más activamente en actividades extracurriculares y se comprometen con la escuela. Los padres y las madres también están aprendiendo lengua de señas, lo que les ayuda a comunicarse con sus hijos e hijas y apoyarlos en el hogar. Durante mi visita, pude percibir cómo estas experiencias se reflejaban en las conversaciones con docentes y las observé plasmadas en la seguridad y la participación de los niños y las niñas en el aula.
Además, a las docentes y a los docentes sordos no solo se les presta apoyo, sino que ellos mismos ayudan a otros profesores y otras profesoras. El apoyo al profesorado, por lo tanto, no se trata únicamente del desarrollo profesional. También se trata de reconocer la experiencia que ya existe y crear oportunidades para que pueda ser compartida.
Al mismo tiempo, el proyecto destaca algunos desafíos. A pesar de su papel central en la enseñanza y el aprendizaje, el profesorado sordo enfrenta oportunidades de empleo limitadas, reconocimiento insuficiente de la lengua de señas y acceso inadecuado a materiales de enseñanza y aprendizaje accesibles. Lo que aprendí al visitar el proyecto en Ruanda es solo una de las muchas lecciones que se extrajeron del intercambio de cohortes de GPE KIX.
Lección n.º 2: a veces, menos es más
En Ghana, un proyecto denominado El Impacto de las Prácticas Pedagógicas Culturalmente Receptivas en el Desarrollo Social y Emocional en Diversas Aulas de la Primera Infancia está generando evidencia sobre cómo adaptar la enseñanza para hacerla más eficaz e inclusiva. Se están extrayendo lecciones sobre cómo las prácticas pedagógicas basadas en los recursos culturales de diversos grupos étnicos pueden potenciar el aprendizaje social y emocional de los niños y las niñas en la educación preescolar.
El profesorado está integrando las lenguas locales, la narración de historias y materiales de aprendizaje culturalmente familiares en su práctica cotidiana. El proyecto pone de manifiesto que los niños y las niñas aprenden a relacionarse con los demás y a gestionar sus emociones de manera más eficaz en las aulas en las que el profesorado aplica bien un número menor de prácticas, en comparación con las aulas en las que intentan aplicar muchas prácticas a la vez. En lugar de introducir más estrategias, el proyecto se centra en ayudar al profesorado a profundizar y perfeccionar prácticas que puedan mantener con confianza.
El idioma también está surgiendo como un elemento clave en el aula, no solo como el medio de instrucción, sino como la base del aprendizaje de niños y niñas. Las lenguas locales, los materiales de aprendizaje bilingües y las oportunidades para que los niños y las niñas se expresen en su lengua materna fomentan que participen con confianza.
Lesson no. 3: Teachers are not empty vessels
En Honduras y Guatemala, El proyecto Pedagogía Inclusiva de Género para la Educación Comunitaria de la Primera Infancia pone en tela de juicio otra suposición común sobre el apoyo al profesorado: «los conocimientos especializados se adquieren fuera del aula y deben transmitirse al profesorado».
En lugar de separar la formación profesional de la enseñanza cotidiana, el proyecto vincula el apoyo directamente con las experiencias vividas del profesorado. Lo hace creando oportunidades para que reflexionen sobre su práctica, aprendan unos de otros y respondan a las realidades de sus aulas, familias y comunidades. El profesorado también explora cómo están abordando la igualdad de género y la inclusión, reconociendo a las familias como socias en el desarrollo y aprendizaje de niños y niñas. Involucran a padres y madres y fomentan especialmente que los padres participen más activamente en el cuidado de la primera infancia.
Las lecciones de este proyecto nos recuerdan que el apoyo al profesorado no consiste simplemente en compartir conocimientos. El proyecto considera al profesorado como portador de conocimiento, cuyas experiencias, lenguas, relaciones y comprensión de sus comunidades constituyen valiosas fuentes de aprendizaje. El apoyo al profesorado crea oportunidades para que los docentes y las docentes aprendan entre sí, aprovechando los conocimientos, experiencias y relaciones que existen dentro de las familias y las comunidades. Al hacerlo, el apoyo al profesorado se convierte en un esfuerzo colectivo, en lugar de individual.
Lección n.º 4: El profesorado no aprende solo
Una lección surgió en varios proyectos de GPE KIX: el aprendizaje ocurre colectivamente, no de manera individual.
El proyecto Escalar la Iniciativa Inclusiva de Aprendizaje Temprano en el Hogar implementado en Uganda, Liberia y Ghana demuestra que los padres y las madres son los primeros maestros de los niños y las niñas. Las alianzas más sólidas entre profesorado y familias están apoyando el aprendizaje al potenciar el desarrollo socioemocional de los niños y las niñas y aprovechar las lenguas locales.
La iniciativa Adaptación y Ampliación de las Evaluaciones de los Resultados de Aprendizaje Temprano en la Región de África Occidental y Central aborda el apoyo al profesorado desde una perspectiva diferente. Para hacer frente a la falta de herramientas adaptadas al contexto local y escalables que permitan evaluar todas las competencias de todos los niños y niñas, el profesorado ha tomado la iniciativa adaptando las herramientas de evaluación a las lenguas locales y definiendo cómo se utilizan en la práctica. Esto no solo ha reforzado el sentido de pertenencia del profesorado respecto a las herramientas, sino que también ha ayudado a mejorar su propia enseñanza.
Las preguntas que deberíamos hacernos
Las lecciones e historias compartidas en estos proyectos de aprendizaje temprano de GPE KIX me han planteado una serie de preguntas diferentes.
- ¿Cómo pueden los sistemas identificar, fomentar y difundir mejor el conocimiento especializado que desarrolla el profesorado para hacer que el aprendizaje sea más relevante en sus contextos locales?
- ¿Qué cambiaría si los sistemas invirtieran tanto en fortalecer las relaciones y el apoyo colaborativo al profesorado como lo hacen en la formación reglada?
- ¿Cómo pueden reconocerse, fomentarse y mantenerse las diferentes formas de apoyo al profesorado para que fortalezcan no solo a los docentes y a las docentes individuales, sino también a los sistemas educativos en su conjunto?
Al recordar mi visita de campo a Kigali, me doy cuenta de que no me había limitado a observar cómo aprendían los niños y las niñas.
También había observado cómo aprendía el profesorado: unos de otros, de los niños y las niñas a quienes enseñaban y de las comunidades que los rodeaban.
El intercambio de cohortes de GPE KIX ofreció dos conclusiones importantes. En primer lugar, el apoyo al profesorado va más allá de la formación profesional reglada y también puede provenir de otros docentes, de la práctica diaria, de las familias y de las comunidades. En segundo lugar, el apoyo más sólido para el profesorado no siempre proviene de añadir algo nuevo. A veces proviene de reconocer, conectar y fortalecer lo que ya existe.