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Integración de prácticas indígenas africanas y herramientas digitales en la educación de la primera infancia: lecciones aprendidas de los proyectos de investigación de GPE KIX

Entre el 2020 al 2024, el Intercambio de Conocimiento e Innovación de la Alianza Mundial para la Educación (GPE KIX), una iniciativa conjunta con el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá, apoyó ocho proyectos de investigación aplicada sobre aprendizaje temprano.

En esta publicación de blog, Godfrey Ejuu, Miria Nandera y Patricia Kitsao-Wekulo nos cuentan sus experiencias con tres de estos proyectos.

Por : Godfrey Ejuu, Miria Nandera, Patricia Kitsao-Wekulo | Posted:
GPE/Nkurunziza (Trans.Lieu)
Crédito
GPE/Nkurunziza (Trans.Lieu)

Introducción

La educación de la primera infancia (EPI) contribuye al desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños, impulsando así su éxito a largo plazo. En África subsahariana, donde el acceso a la EPI puede ser limitado, las herramientas digitales y las estrategias basadas en datos pueden aumentar el acceso y contribuir a fomentar una EPI inclusiva, equitativa y eficaz. Sin embargo, existe una creciente preocupación sobre la aplicabilidad, sostenibilidad y relevancia de los enfoques occidentales para la EPI en el contexto africano. En muchos casos, la EPI en África implica una adaptación superficial de marcos e intervenciones centrados en Occidente, con una incorporación limitada de conocimientos contextualizados o indígenas. Esto plantea la pregunta: ¿Cómo pueden los sistemas de conocimiento indígenas africanos y las herramientas digitales modernas combinarse para mejorar la EPI? 

Los hallazgos de tres proyectos de investigación aplicada de GPE KIX en curso ofrecen información sobre cómo se utilizan las innovaciones digitales y las prácticas basadas en la evidencia para fortalecer los esfuerzos de docentes, padres y facilitadores de la EPI, con el fin de garantizar que la EPI en contextos africanos sea sostenible, equitativa y culturalmente relevante. 

Aprendiendo a través del juego en Kenia 

En Kenia, un equipo liderado por el Centro Africano de Investigación sobre Población y Salud (APHRC) desarrolló un modelo de Aprendizaje a través del Juego (LTP, por sus siglas en inglés) que fusiona métodos tradicionales de aprendizaje africanos, tales como la narración, la imitación y la colaboración, con el uso de herramientas digitales. El modelo destaca la importancia del juego como mecanismo para el aprendizaje y el desarrollo infantil e incluye actividades diseñadas para mejorar las habilidades cognitivas, sociales y emocionales. 

Basándose en los hallazgos del programa Tayari  —una iniciativa del 2016-2017 en Kenia centrada en la incorporación de métodos de aprendizaje tradicionales africanos en la EPI—, el modelo LTP enfatiza el aprendizaje contextualizado basado en el juego, adaptado a las culturas y entornos comunitarios locales. 

Los docentes que participan en el modelo LTP informan que utilizan cuentos, canciones y poemas para introducir nuevos temas o conceptos en el aula. Han comentado que el modelo LTP les brinda la oportunidad de invitar a ancianos de la comunidad o narradores a sus aulas para compartir historias tradicionales y animar a los alumnos a compartir las suyas relacionadas con un tema específico de la lección. Los docentes también incorporan actividades lúdicas que reflejan las tradiciones locales, tales como juegos o juegos de rol arraigados en prácticas culturales. Además, consideran que existe potencial para utilizar plataformas digitales para integrar técnicas de aprendizaje indígenas en el currículo formal. Por ejemplo, pueden usar videos que se han cargado previamente para dar vida a las historias indígenas, incluso en zonas con acceso limitado a internet o mala cobertura de telefonía móvil. 

El modelo LTP ofrece una vía para involucrar a los cuidadores y a los miembros de la comunidad local en el proceso de aprendizaje, y los miembros de la comunidad tienen la oportunidad de enseñar canciones, cuentos y habilidades prácticas culturales. En general, los docentes que participan en el programa han desarrollado una nueva apreciación por la combinación de las nuevas tecnologías digitales con las prácticas y los recursos locales. 

 

En Uganda, los padres utilizan plataformas digitales para ofrecer EPI accesible e inclusiva a sus hijos a través del proyecto IHELP. Este esfuerzo colaborativo entre padres —algunos con educación formal y otros sin ella— y docentes se basa en un ciclo de cinco días y permite que los niños reciban educación infantil temprana en sus comunidades. IHELP capacita a los padres para contar historias culturales, cantar canciones y enseñar a sus hijos a realizar tareas domésticas. Los docentes capacitados se centran en los aspectos académicos del aprendizaje de las habilidades básicas de lectoescritura y aritmética. 

Los padres son responsables de la operación de los centros IHELP, ubicados en los hogares de las familias participantes para garantizar la accesibilidad y aumentar la participación de la comunidad en el aprendizaje temprano. La participación en los centros generalmente incluye la limpieza, la preparación de comidas y la realización de reparaciones ocasionales. Dos días a la semana, los padres también facilitan las actividades mencionadas anteriormente. Dos días más a la semana, docentes calificados imparten clases de lectoescritura y aritmética, ya sea presencialmente o en formato digital. En las sesiones digitales, los padres o docentes reproducen las lecciones grabadas y siguen las instrucciones de los videos. Los videos son grabados por docentes capacitados externos a los centros y colocados en el sitio web del departamento de primera infancia de la Universidad de Kyambogo. Los padres y docentes pueden descargar los videos, con la ayuda de los asistentes de investigación del proyecto si es necesario. En las sesiones presenciales, la instrucción se imparte de forma similar a la de un aula, con los maestros impartiendo la lección y dirigiendo las actividades de aprendizaje. El último día de la semana, la actividad está dirigida por los niños y se centra en el juego, con la supervisión de los padres. Se proporciona una gran cantidad de materiales de juego, tanto para exteriores como para interiores, para fomentar el aprendizaje independiente y colaborativo. En el "día de juegos", los niños con necesidades especiales pueden asistir a una orientación sobre el entorno de aprendizaje o a una evaluación para determinar si necesitan apoyo adicional. 

La colaboración entre padres y maestros fomenta el sentido de pertenencia de la comunidad y reduce la dependencia de recursos externos. La ubicación de los centros en los hogares de las familias participantes mejora el acceso de las comunidades a la educación infantil temprana. El equipo del proyecto espera que estas características contribuyan a la sostenibilidad a largo plazo y la relevancia cultural del proyecto.

 

En Etiopía, Malawi y Uganda el proyecto Enfoque de Aprendizaje Inclusivo de Niño a Niño (iCLAP) está implementando un modelo piloto de mentoría entre pares que empodera a niños mayores, llamados Jóvenes Facilitadores, para compartir historias con estudiantes más pequeños mediante la narración digital utilizando videos predescargados y dispositivos móviles. Este enfoque económico y sin conexión a internet da vida a historias culturalmente relevantes, incluso en zonas sin acceso constante a internet o electricidad. Cada centro de EPI tiene acceso a un teléfono inteligente, administrado por el Comité de Gestión del Centro, y ocasionalmente a una computadora portátil. Algunos padres permiten que sus hijos usen sus teléfonos personales, lo que amplía aún más el acceso a las herramientas de aprendizaje digital. 

Con raíces en las tradiciones africanas de narración oral y aprendizaje comunitario, el método iCLAP conecta el hogar y la escuela, aumentando la participación y mejorando el aprendizaje en los centros de educación de la primera infancia (EPI) a través de la narración compartida. El enfoque apoya especialmente a los estudiantes marginados, garantizando un acceso equitativo al contenido de aprendizaje y representando una diversidad de personajes para reforzar la inclusión de género. 

Las respuestas de los cuidadores y los niños que han participado en la iniciativa hasta la fecha han sido alentadoras. Inicialmente, algunos cuidadores expresaron reservas, sobre todo ante la idea de que los niños asumieran roles docentes. Por ejemplo, en Uganda, una madre preguntó: "Si mi hija ya es maestra, ¿cuándo aprenderá?". Sin embargo, estas preocupaciones disminuyeron después de que los cuidadores asistieran a sesiones de orientación y tuvieran la oportunidad de observar las actividades de aprendizaje facilitadas por sus compañeros. Los cuidadores informaron de una mayor confianza en sí mismos, una mayor participación en el aprendizaje y un renovado entusiasmo por la escuela en los niños. Muchos cuidadores también apreciaron el uso de contenido narrativo familiar y culturalmente arraigado, que les ayudó a identificarse con el enfoque y a apoyarlo. Mientras tanto, los niños mayores describieron un creciente sentido de orgullo y responsabilidad, afirmando que guiar a sus compañeros les hacía sentir más involucrados en su propio proceso de aprendizaje. 

Aunque este proyecto aún se encuentra en sus primeras etapas, los resultados preliminares son alentadores. La iniciativa busca promover esta práctica inclusiva que no solo democratiza la experiencia de aprendizaje, sino que también fomenta habilidades esenciales tales como la oratoria, la empatía, el liderazgo y el aprendizaje colaborativo en cada niño. 

Lecciones aprendidas 

  • Beneficios de los enfoques híbridos: combinar métodos narrativos digitales y tradicionales puede ayudar a garantizar la inclusión y la participación. Esta combinación atiende las diferencias individuales y ayuda a fortalecer los vínculos entre el aprendizaje en casa y en la escuela. 

  • La mentoría entre pares tiene el potencial de fortalecer el aprendizaje: que los niños mayores enseñen a los más pequeños puede promover el desarrollo de la confianza y la retención de conocimientos entre ellos. Además, brinda a los niños más pequeños oportunidades para participar en el aprendizaje temprano. 

  • El uso del conocimiento indígena es fundamental: cuando las comunidades comprenden que sus propios conocimientos se utilizan para enseñar a sus hijos, se muestran más solidarias y parecen participar más en los programas de aprendizaje temprano. Esto podría conducir a una mayor sostenibilidad a largo plazo de los programas y a un aumento de los beneficios para los niños. 

 

Conclusión 

Estos proyectos destacan la importancia de adaptar las prácticas educativas a las necesidades locales para lograr mejoras sostenidas en los resultados del aprendizaje temprano. A través de los proyectos de investigación GPE KIX, países como Etiopía, Kenia, Malawi y Uganda están demostrando cómo la educación puede estar profundamente arraigada en la cultura y a la vez orientada hacia el futuro. Al combinar las herramientas digitales con el conocimiento indígena, podemos crear programas de EPI más eficaces e inclusivos que empoderen a las comunidades y fomenten el éxito educativo a largo plazo.