Convertir los datos en acción: promover una educación de calidad para niñas y niños por igual
Participantes del taller subnacional AGEE en Denpasar (UNESCO)
Acelerar el progreso en la igualdad de género para garantizar que nadie se quede atrás en la educación es más urgente que nunca. La Cumbre sobre la Transformación de la Educación de 2022, convocada por las Naciones Unidas, hizo un llamamiento a una acción más contundente para promover la igualdad de género. Alcanzar la paridad de género constituye un primer paso indispensable para lograr la igualdad de género en el ámbito educativo. Si bien la paridad es un concepto puramente numérico, la igualdad va más allá, abarcando la calidad y la igualdad de oportunidades.
En Indonesia, aunque se ha alcanzado en gran medida la paridad de género en todos los niveles de educación y se han realizado esfuerzos nacionales para acabar con la brecha de género, persisten desafíos generalizados que continúan manteniendo a las niñas en desventaja en la escuela. La diversidad del contexto social, económico y cultural de Indonesia refleja una amplia variedad de dinámicas de género. Enfocarse solo en la paridad puede ocultar las causas de fondo que agravan las barreras para niñas y niños de manera diferenciada y que sostienen la persistencia de la desigualdad de género.
Con el apoyo del Intercambio de Conocimiento e Innovación de la Alianza Mundial para la Educación (GPE KIX) y del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), el proyecto Responsabilidad por la Igualdad de Género en la Educación (AGEE) busca abordar las cuestiones subyacentes que perpetúan la desigualdad de género en la educación. Mediante el examen de los datos disponibles sobre desigualdad de género, la identificación de las carencias y su importancia, así como el análisis de vías para subsanarlas, este proyecto destaca un enfoque participativo que vincula a ministerios clave del gobierno y a la sociedad civil para cerrar las brechas de datos.
La UNESCO, en calidad de asociado en la implementación de esta iniciativa, junto con University College London (UCL), organizó varios talleres de AGEE en Indonesia entre agosto de 2025 y enero de 2026, en colaboración con el Centro Indonesio de Estudios de Política Educativa (PSPK).
Los talleres realizados en tres regiones: Java Central (Pemalang), Bali (Buleleng) y Lampung (Pesisir Barat), utilizaron el Marco de AGEE para definir indicadores que puedan medir y evaluar el progreso hacia la igualdad de género en la educación. Los talleres involucraron a actores clave del ámbito educativo, entre ellos: representantes gubernamentales, centros escolares, organizaciones no gubernamentales, organizaciones juveniles y asociaciones de madres y padres, para examinar las preocupaciones locales en materia de educación, evaluar el uso de los datos e identificar lagunas críticas.
Comprender los contextos locales es fundamental para abordar la desigualdad de género en la educación
En los talleres, los y las participantes constataron que las experiencias de niñas y niños presentan diferencias sustantivas, especialmente en el caso de la niñez que no asiste a la escuela. En Pemalang, Buleleng y Pesisir Barat, los y las participantes identificaron patrones de género que contribuyen al abandono escolar: los niños tienen más probabilidades de involucrarse en trabajo infantil, mientras que las niñas están expuestas al riesgo de matrimonio infantil.
Asimismo, los y las participantes observaron que la infraestructura escolar puede incidir de forma distinta en la manera en que niñas y niños viven el proceso de aprendizaje. Si bien la mayoría de las escuelas cuenta con sanitarios separados, es indispensable asegurar que sean seguros, privados y estén adecuadamente mantenidos, a fin de preservar la dignidad y la seguridad de las niñas. El profesorado observó que los niños tienden a estar más desvinculados de las actividades de alfabetización. También se destacó que el acceso limitado a materiales e infraestructuras de lectura constituye un factor que agrava esta situación.
A lo largo de los debates, se hizo evidente que las normas sociales están profundamente relacionadas con las desigualdades en la participación educativa y en la continuidad de los estudios. Más allá del acceso y la participación, surgieron otras preocupaciones: las escasas oportunidades para las niñas en la educación postsecundaria y en el empleo digno; la baja representación de las directoras en los procesos de adopción de decisiones; y la ausencia de mecanismos de derivación entre las escuelas y los prestadores de servicios para atender a niñas, niños y adolescentes en riesgo de matrimonio infantil y de violencia de género relacionada con la escuela.
Lo que surgió a través del proceso participativo del proyecto AGEE ayudó a los y las participantes a ir más allá de la identificación de disparidades de género individuales. Empezaron a analizar de qué manera las normas sociales, los entornos escolares, el liderazgo y la coordinación entre sectores pueden combinarse para profundizar las desigualdades de género en la educación. Asimismo, subrayaron el papel potencial de los líderes religiosos como aliados estratégicos en el progreso de la igualdad de género.
Ideas clave sobre la necesidad de datos a nivel subnacional y de colaboración intersectorial
Los talleres generaron conocimientos sobre qué datos existen, cuáles faltan y cuáles se necesitan en todo el país.
A pesar de la disponibilidad de datos a nivel nacional, persisten desafíos para contextualizar y utilizar eficazmente los datos a nivel subnacional. Si bien los y las participantes están familiarizados con sólidos sistemas nacionales de datos educativos como Rapor Pendidikan y Dapodik, la necesidad de datos específicos de género que reflejen las realidades locales surgió de manera clara. También se necesitan datos para comprender por qué las niñas y los niños abandonan la escuela al pasar de la educación primaria a la secundaria.
A nivel subnacional, la recopilación de datos relacionados con el género, incluidos los datos desglosados por sexo, sigue siendo limitada. Para responder a las necesidades de aprendizaje de los niños y las niñas, no solo es necesaria esta generación de datos, sino que también es fundamental comprender cómo diferentes dimensiones se combinan para crear barreras: por ejemplo, sexo, discapacidad y condición socioeconómica.
Los debates sugieren que los sistemas de datos son en gran medida sectoriales, ya que los sectores de educación, salud, protección de la niñez y protección social suelen depender de sus respectivas fuentes de datos. Ampliar el acceso y el uso de datos intersectoriales podría fortalecer una planificación educativa más completa y coherente. Por ejemplo, los datos sobre matrimonio infantil pueden proporcionar información útil sobre el abandono escolar, mientras que los datos sobre violencia contra las mujeres y la niñez pueden poner de relieve los riesgos en sus entornos de aprendizaje.
Cómo el proyecto AGEE está marcando la diferencia
Partiendo del reconocimiento de que Indonesia cuenta con un sistema de datos sólido, el proceso del proyecto AGEE pone de relieve que reforzar los datos desagregados por género en educación es indispensable, aunque insuficiente por sí mismo. Para responder con eficacia a las desigualdades de género, propone que las partes interesadas en educación articulen los datos educativos con otros conjuntos de datos sobre los factores sociales, económicos e institucionales que influyen en las trayectorias de niñas y niños. Asimismo, los datos deben responder al contexto local, reflejar las realidades diferenciadas por género y orientar intervenciones acordes con las necesidades diversas de niñas y niños.
Una contribución clave de los talleres fue identificar áreas prioritarias para el monitoreo futuro en el marco de AGEE mediante posibles indicadores nacionales y subnacionales. Participantes de tres contextos distintos subrayaron la necesidad de fortalecer la evidencia sobre los patrones de abandono escolar desagregados por género, las transiciones a la educación superior y al empleo, la violencia de género en el ámbito escolar y los efectos de la pobreza y de las normas sociales sobre la participación en la educación.
Estas enseñanzas ponen de relieve la importancia de desarrollar sistemas de datos que no se limiten a cuantificar las brechas de género, sino que permitan a los actores involucrados comprender sus causas estructurales y emplear la evidencia para formular políticas y programas educativos más específicos, inclusivos y equitativos.