Cómo la evidencia de los jardines sensoriales contribuye al aprendizaje temprano: El Salvador
Esta historia fue publicada originalmente en el sitio web de la Alianza Mundial para la Educación.
Puntos clave:
- En El Salvador, los jardines sensoriales implementados por Educo en colaboración con el Instituto Crecer Juntos promueven espacios para la estimulación sensorial y experiencias de aprendizaje, ayudando a niños y niñas a desarrollar habilidades y estimulando su curiosidad desde una edad temprana.
- Aprender a través del juego fomenta la independencia, la expresión y la preparación para la escuela.
- GPE KIX apoya la investigación sobre qué medidas dan resultado, cuáles son los retos y cómo se puede ampliar el aprendizaje basado en el juego.
Esta historia fue escrita en colaboración con EDUCO El Salvador.
Lo primero que notas es la risa. Un niño o una niña llama para mostrar lo que ha encontrado. Otro u otra ya ha pasado a investigar algo nuevo.
Este no es un jardín tranquilo. Es un espacio donde niños y niñas aprenden a través de la experiencia: tocando, escuchando, oliendo, probando y explorando a su propio ritmo.
Aquí, en este jardín sensorial ubicado en la comunidad de San Nicolás tras el Cerro, en San Vicente Norte, la curiosidad es la protagonista. Una hoja se convierte en algo para tocar y explorar. Un sonido pasa a ser algo para seguir. Cada rincón invita al descubrimiento.
Aprender a través de los sentidos
Los jardines sensoriales son entornos de aprendizaje interactivos que fomentan que niños y niñas, así como sus cuidadores y cuidadoras, aprendan a través del juego, la exploración y la comunicación. Al interactuar con el mundo natural, los niños y las niñas desarrollan curiosidad, fortalecen habilidades fundamentales y adquieren una comprensión temprana de la naturaleza y la conservación ambiental.
En El Salvador, la organización Educo está recuperando los jardines sensoriales, que lleva poniendo en marcha en la región oriental del país desde 2020. Estos jardines ahora forman parte de la estrategia nacional de juego, «Juguemos juntos».
El jardín en San Nicolás tras el Cerro es uno de los ocho establecidos en todo el país. Se construyó en un terreno municipal, junto a espacios de atención a la primera infancia que están apoyando a niños y niñas de hasta 4 años mediante el aprendizaje basado en el juego.
Los jardines están diseñados para niños y niñas de corta edad (desde los 6 meses hasta los 8 años) y adultos que los acompañan. Proporcionan un entorno seguro y estructurado donde niños y niñas y cuidadores y cuidadoras pueden aprender juntos.
Cómo contribuyen los jardines sensoriales al desarrollo
Los niños y las niñas aprenden a través de los cinco sentidos principales:
- Tacto: exploración de texturas, formas y dimensiones
- Oído: percepción de los sonidos del entorno y de la música
- Vista: observación de colores y patrones
- Gusto: degustar plantas comestibles y alimentos cultivados en el jardín
- Olfato: reconocer y diferenciar diversos olores.
Estas experiencias favorecen el desarrollo cognitivo, físico y socioemocional en las primeras etapas de la vida.
Impacto en niños, niñas y familias
Según los hallazgos del proyecto de investigación apoyado por GPE KIX, los niños y las niñas que participan en los jardines sensoriales muestran un progreso claro en su desarrollo. Los educadores y las educadoras y los cuidadores y las cuidadoras señalan mejoras en las habilidades motoras, el vocabulario, la confianza y la expresión emocional. Esta investigación, que incluye grupos de discusión, entrevistas y encuestas, está documentando estos resultados e identificando los factores que contribuyen a su éxito, así como las consideraciones relativas a la sostenibilidad y la ampliación.
El impacto también se extiende a las familias. Los cuidadores y las cuidadoras están forjando vínculos afectivos más sólidos, adoptando prácticas de crianza que fomentan el desarrollo de los niños y las niñas y dedicando más tiempo a apoyar el aprendizaje de sus hijos a través del juego. Es importante destacar que el jardín sensorial no es una actividad informal, sino un entorno de aprendizaje estructurado. Aquí, los niños y las niñas pueden participar en sesiones guiadas basadas en el juego antes de comenzar la educación formal.
De la práctica a la evidencia
Si bien los jardines ofrecen experiencias de aprendizaje directas, GPE KIX apoya la investigación para comprender cómo y por qué funcionan, y cómo pueden informar a los sistemas educativos de manera más amplia. Esta iniciativa, implementada por EDUCO en colaboración con la Universidad Pedagógica de El Salvador, estudia cómo los entornos basados en el juego contribuyen al aprendizaje temprano.
La investigación ha identificado obstáculos clave para la adopción de la pedagogía basada en el juego, entre los que se incluyen percepciones que subestiman el valor del juego, carencias en la formación del profesorado y la falta de espacios de aprendizaje seguros y estimulantes. También ha destacado soluciones como el fortalecimiento del apoyo a docentes, la participación de las familias y la adaptación de los enfoques a los contextos locales.
Los hallazgos se comparten con el Ministerio de Educación, el Instituto Crecer Juntos y las instituciones de formación docente, lo que contribuye a informar el diseño curricular, la preparación de los educadores y las educadoras, así como las estrategias para la primera infancia.
De la colaboración al cambio sistémico
La experiencia del proyecto demuestra que la colaboración interinstitucional es clave para lograr un cambio sostenible en la educación de la primera infancia.
La coordinación entre el Gobierno, el mundo académico, la sociedad civil y las comunidades ha permitido forjar una visión común sobre la importancia del aprendizaje a través del juego como experiencia fundamental para el desarrollo y el aprendizaje de niños y niñas.
Socios estratégicos como el Ministerio de Educación, el Instituto Crecer Juntos, la Universidad Pedagógica de El Salvador, RESALDE, así como las comunidades, han contribuido al diseño, validación y fortalecimiento de propuestas pedagógicas innovadoras alineadas con el Currículo Nacional de Primera Infancia, la Política Nacional Crecer Juntos y la Estrategia Nacional de Juego.
Este trabajo conjunto ha generado evidencia, lecciones aprendidas y buenas prácticas que refuerzan la aplicación de las políticas públicas, mejoran la formación del profesorado y promueven prácticas institucionales más eficaces para el desarrollo integral, el aprendizaje y el bienestar de niñas y niños de corta edad.
A medida que se refuerzan el compromiso y la participación, la colaboración está pasando de ser una mera coordinación a convertirse en una implicación compartida tanto del modelo en sí como del aprendizaje que genera.
Escalamiento de aquello que funciona
El modelo de jardines sensoriales es flexible y puede adaptarse a diferentes contextos y niveles educativos, dependiendo de la modalidad de intervención, del tamaño de la escuela, de la participación de la comunidad y de la capacidad local.
Una guía metodológica elaborada en colaboración con el Instituto Crecer Juntos facilita la adaptación del modelo a distintos contextos, lo que contribuye a garantizar que las iniciativas futuras se basen en evidencia y en la experiencia.
Un enfoque en expansión para el aprendizaje temprano
Los jardines sensoriales en El Salvador son más que espacios de juego. Son entornos de aprendizaje estructurados que conectan la curiosidad, la evidencia y la comunidad.
Al combinar la práctica con la investigación y la colaboración, estos jardines de infancia están contribuyendo a configurar un sistema de educación infantil más eficaz, que apoye a todos los niños y las niñas en su aprendizaje y desarrollo.