Apoyo al futuro profesorado de inglés en la República Democrática del Congo para incorporar la tecnología en el aula
Los docentes y las docentes en formación inicial se reúnen para una foto grupal final en la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad Loyola del Congo en Kimwenza el 15 de noviembre de 2025, marcando el último día del taller sobre Integración de las TIC en la Enseñanza de EFL.
En esta entrada de blog, Elmouth Mesila, profesor e investigador en la Universidad de Kinshasa y en la Universidad Loyola del Congo (República Democrática del Congo) analiza las oportunidades y desafíos a los que se enfrenta el futuro profesorado a la hora de integrar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en sus clases.
Sus reflexiones tienen su origen en un taller que diseñó e impartió como parte de una iniciativa en la que participaron múltiples partes interesadas y que tenía como objetivo la reforma de la formación del profesorado en el África subsahariana.
Esta iniciativa, que consiste en un curso en línea de un año de duración y una comunidad de práctica (CoP), es el resultado de una colaboración entre el Instituto Internacional de la UNESCO para el Fortalecimiento de Capacidades en África (IICBA), el Intercambio de Conocimiento e Innovación de la Alianza Mundial para la Educación (GPE KIX), la Iniciativa Regional de la Unión Europea para Docentes en África (EU-RTIA), el Fondo Fiduciario de Shanghái, la Federación Africana de Autoridades Reguladoras de la Enseñanza (AFTRA) y la Unión Africana. La iniciativa fue lanzada por el Centro África 19 de GPE KIX en 2025.
«Oímos hablar de la tecnología en la enseñanza, pero no sabemos cómo utilizarla en nuestras aulas». Esta es una reflexión que escuché en una Comunidad de Práctica a la que asistí el año pasado, donde varios profesionales de la educación debatieron sobre la reforma de la formación del profesorado en el África subsahariana. Lamentablemente, no se trata de un caso aislado; es un desafío al que se enfrentan muchos y muchas docentes en formación inicial en la República Democrática del Congo (RDC).
Aunque cada vez se reconoce más que las tecnologías digitales son esenciales para una educación de calidad, las oportunidades para desarrollar habilidades prácticas que permitan integrarlas en la enseñanza siguen siendo limitadas en muchas instituciones de formación del profesorado.
Durante mi participación en la Comunidad de Práctica (CoP) sobre la reforma de la formación docente en África subsahariana, (una iniciativa regional de intercambio de conocimientos de GPE KIX), interactué con educadores y educadoras de toda la región que compartieron enfoques innovadores para mejorar la preparación docente. Estos intercambios no solo me permitieron comprender mejor la importancia de una formación profesional práctica y adaptada al contexto, sino que también pusieron de manifiesto cómo la colaboración entre el futuro profesorado puede ser transformadora incluso en entornos con recursos limitados.
Diseño de un taller adaptado al contexto
En muchas aulas de Kinshasa, la enseñanza del inglés como lengua extranjera (EFL) sigue basándose en gran medida en enfoques tradicionales centrados en el profesorado. Si bien las tecnologías digitales están transformando la educación a nivel global, su integración en los programas de formación docente en la RDC sigue siendo limitada y desigual. Esto plantea una pregunta importante: ¿Cómo puede prepararse mejor el futuro profesorado para integrar las TIC en sus aulas futuras?
Para explorar esta cuestión, organicé un taller de dos sesiones con 15 docentes sobre la integración de las TIC en la enseñanza del inglés como lengua extranjera.
En la primera sesión, presenté tecnologías educativas como Canva, Google Classroom, Kahoot, PowerPoint, Zoom y YouTube. Esta sesión ayudó a evaluar los conocimientos previos de los participantes y presentó el propósito pedagógico de cada herramienta. Me sorprendió cuando algunos participantes manifestaron: «Es la primera vez que oigo hablar de Canva, Google Classroom y Kahoot; y solo conozco YouTube como plataforma para ver películas». Este momento puso de relieve la brecha digital que aún existe en la formación docente.
También analizamos cómo las herramientas digitales pueden apoyar el desarrollo del vocabulario, la comprensión auditiva y la participación del alumnado mediante tareas interactivas. El objetivo era adquirir una comprensión básica de las TIC en la educación.
La segunda sesión se centró en la práctica. Los participantes y las participantes trabajaron con PowerPoint para la planificación de clases y aprendieron a utilizar un proyector de video en el aula. Estas herramientas fueron seleccionadas deliberadamente porque muchas de las escuelas donde el profesorado en formación inicial realiza sus prácticas cuentan con acceso a internet limitado o inexistente. Esta sesión hizo hincapié en cómo la tecnología puede integrarse de manera significativa incluso en entornos con pocos recursos.
What we learned from the workshop
Lo que aprendimos del taller
El taller reveló tres ideas importantes:
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Fuerte motivación para utilizar las TIC cuando se proporciona orientación práctica. Una buena parte del profesorado en formación inicial expresó un claro deseo de hacer que sus clases resultaran más atractivas. Como explicó un participante: «También enseño geografía, pero sin mapas ni material didáctico visual. El alumnado necesita elementos visuales para comprender mejor». Otro añadió: «Las TIC ayudan a involucrar al alumnado, especialmente en aulas superpobladas donde es difícil mantener la atención».
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Falta de competencias digitales. Si bien los participantes y las participantes mostraban confianza en su conocimiento de la materia y en la gestión del aula, la mayoría tenía un bajo nivel de conocimientos informáticos. Uno compartió: «No me siento muy cómodo con las herramientas digitales. Principalmente utilizo Microsoft Word y, en ocasiones, mi teléfono para videos». Otra admitió: «Ni siquiera sé cómo escribir en Word y no tengo un ordenador».
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Los entornos educativos influyen de manera determinante en lo que es posible. Los participantes y las participantes mencionaron aulas superpobladas, falta de electricidad, recursos limitados y libros de texto obsoletos como restricciones clave. Un docente señaló: «En las escuelas rurales, la escasez de electricidad y la falta de ordenadores hacen imposible aplicar lo que aprendemos en la formación sobre las TIC». Otro añadió: «No hay ordenadores en nuestra escuela, ni siquiera electricidad».
Es importante destacar que, en relación con este último punto, el taller puso de manifiesto que la relevancia contextual es esencial. Los participantes y las participantes respondieron mejor a soluciones de baja tecnología y sin conexión, como PowerPoint, materiales descargables y recursos basados en dispositivos móviles. Esto sugiere que la integración de las TIC debe reflejar las condiciones reales del aula en lugar de entornos digitales ideales.
Lecciones de nuestra Comunidad de Práctica
La Comunidad de Práctica proporcionó un espacio para el Intercambio de conocimientos, la reflexión y la colaboración con profesorado de diferentes contextos. Gracias a esta experiencia, aprendí la importancia:
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de los enfoques basados en la evidencia para la formación docente
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del aprendizaje colaborativo y retroalimentación entre pares
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de los vínculos entre la investigación y la práctica en el aula
Este espacio de intercambio de conocimientos demostró cómo la colaboración entre futuros y futuras docentes puede tener un impacto transformador, incluso cuando los recursos son limitados. Por ejemplo, durante uno de nuestros debates sobre enfoques de bajo coste para la integración de las TIC, los y las participantes y las participantes aprendieron unos de otros cómo se pueden utilizar las herramientas digitales de manera creativa a pesar del acceso limitado a la tecnología y la infraestructura.
Una persona describió como un ordenador y un proyector de video ayudaron a que las lecciones fueran más claras mediante el uso de ayudas visuales. Esto llevó al profesorado de Kinshasa a reflexionar sobre cómo se podría adaptar un enfoque similar a sus propias aulas.
Lo más importante es que la comunidad de práctica me demostró que las ideas que surgen en el aula pueden resultar aún más eficaces cuando se conectan con conversaciones de mayor alcance sobre transformación digital, equidad y educación inclusiva. Por ejemplo, un docente mencionó que proporcionar materiales sin conexión al alumnado o hacer que los compañeros y las compañeras se ayuden mutuamente es una solución local a un problema real: el alumnado que no dispone de una conexión fiable a Internet. Esta solución adquirió mayor peso y relevancia cuando se debatió en el contexto de la brecha digital global, convirtiéndose en un ejemplo concreto de cómo se puede abordar un problema global sobre el terreno.
Conectar la práctica con la investigación
Los hallazgos de este taller ponen de manifiesto una clara brecha en el conocimiento tecnológico entre los participantes y las participantes, es decir, el profesorado en formación inicial. Aunque se basan en un grupo relativamente reducido de participantes, estos hallazgos no deben interpretarse de manera aislada. Al contrario, son coherentes con la evidencia más amplia sobre los niveles limitados de competencia en TIC e integración digital en el profesorado y entre docentes en formación inicial en la República Democrática del Congo.
A lo largo de los años, los informes nacionales del sector educativo y los datos de monitoreo internacional han destacado reiteradamente las brechas en las competencias digitales del profesorado, el acceso limitado a la formación en TIC y la integración desigual de la tecnología en la práctica en el aula. En este sentido, las experiencias compartidas dentro de la Comunidad de Práctica reflejan un desafío sistémico más amplio en lugar de un fenómeno aislado, y aportan profundidad cualitativa a las tendencias ya identificadas en estudios educativos a gran escala y marcos de seguimiento.
Sin una base de tecnologías de la información, la integración de la pedagogía y del contenido sigue siendo en gran medida tradicional. Esto concuerda con el marco de Conocimiento Tecnológico Pedagógico y de Contenidos (TPACK), un punto de referencia estándar en las discusiones sobre el fortalecimiento de las capacidades docentes en torno al uso de la tecnología. Este marco, presentado oficialmente en 2006, hace hincapié en que una enseñanza eficaz requiere la integración de la tecnología, la pedagogía y los conocimientos de la materia (Mishra & Koehler, 2006; Koehler et al., 2020). Las investigaciones también demuestran que la confianza del profesorado en el uso de la tecnología depende de una formación continua y práctica, en lugar de talleres puntuales (Tondeur et al., 2021; Gudmundsdottir & Hatlevik, 2020).
Todo esto apunta en una dirección clara: Los programas de formación docente en la RDC deben ir más allá de la simple introducción teórica a las TIC y centrarse en un aprendizaje continuo, basado en la práctica y fundamentado en las condiciones reales del aula.
Implicaciones para la formación docente
A pesar de sus limitaciones en cuanto al alcance, mi experiencia de primera mano me proporcionó conclusiones prácticas aplicables al contexto educativo en general. Para garantizar la debida preparación del profesorado para integrar las TIC en sus aulas, el gobierno y la comunidad educativa en general deben abordar tres prioridades fundamentales:
- Los programas de formación para docentes deben fortalecer la alfabetización digital y centrarse en el uso pedagógico de las TIC, no solo en conocimientos técnicos sobre cómo manejar dispositivos digitales y programas informáticos.
- La inversión en infraestructura debe ir de la mano de la inversión en la capacidad docente. La tecnología por sí sola no es suficiente.
- La formación en TIC debe ser continua y adaptada al contexto, y estar integrada tanto en los programas de formación inicial como en los de formación continua del profesorado. Los talleres puntuales no son suficientes para generar un cambio duradero.
Conclusión
Este taller sobre la integración de las TIC en la enseñanza del inglés como lengua extranjera puso de manifiesto tanto los retos como las oportunidades a los que se enfrenta el profesorado en formación inicial en Kinshasa. Aunque los participantes y las participantes demostraron un firme compromiso con la enseñanza y unas sólidas habilidades pedagógicas, se enfrentan a importantes obstáculos a la hora de incorporar la tecnología en sus aulas debido a la falta de formación y de infraestructuras.
Para avanzar, las TIC deben convertirse en un componente central de la formación docente en la RDC, y no en un complemento opcional. Los ministerios de educación, las instituciones de formación docente y los socios para el desarrollo deben colaborar para mejorar la infraestructura, fortalecer la formación y apoyar soluciones digitales adaptadas al contexto.
Las alianzas como GPE KIX pueden desempeñar un papel importante a la hora de apoyar este proceso, fomentando el intercambio de conocimientos y el escalamiento de las innovaciones de baja tecnología.
En definitiva, preparar al profesorado para la era digital requiere algo más que el acceso a herramientas; exige un apoyo constante, colaboración y un compromiso compartido para transformar la enseñanza y el aprendizaje de todo el alumnado.